jueves, 6 de agosto de 2009

El verano dispara los divorcios


Las vacaciones se supone que son para disfrutar, descansar, desconectar de la rutina diaria y pasarlo de ensueño, ¡pues no señor!, la cosa no es así. Los individuos de una familia, en invierno tienen cada uno su vida, pues la pareja trabaja y algunas veces con horarios distintos, los niños van al cole desde el amanecer hasta casi que cae la noche, con tantas actividades extraescolares, por lo tanto cuando llegan a casa, imagino que no tendrán ganas de nada, sólo de irse a la cama a descansar y así un día y otro, hasta que por fín llegan las ansiadas vacaciones. Todos juntitos en un apartamento, los niños con sus juguetes por el medio, uno llora el otro grita, la mamá que quiere ir a la playa temprano, el papá dice que ya madruga todos los días y que no se quiere levantar, etc, etc...con lo cual otra vez cada uno a su bola; ¿entonces que hacer?...pues digo yo que hablar y que mejor ocasión que las vacaciones, que se está más relajado y se verán los problemas desde otro prisma y así antes del regreso a casa tenga solventado el conflicto....y si no hay solución, siempre quedara el "Divorcio Espress"

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