miércoles, 20 de enero de 2010

Desolación...


En Haití, todo es desolación...la tierra se abrió y dejó destrucción por doquier; a los niños se les perdió la sonrisa y a los mayores les salen las lágrimas que es lo único que les queda. Pasados éstos días es ahora cuando comienza la verdadera tragedia...cuando ven el desastre...que sus casas no existen, no tienen alimentos, ni medicinas para paliar el sufrimiento de los sobrevivientes, y a todo ésto se le suma aquellos que tratan de sacar beneficio de esa miseria. Todos queremos ayudar y ser solidarios y ponen a nuestra alcance números de cuentas de bancos para dar un donativo...pero viene la contrapartida ¿llegará ese dinero a su destino o se quedará en el camino como es la costumbre? y es una pena que muchas personas dén lo que no tienen para ayudar a los demás y después se quede en manos de ¡vete tú a saber!, mientras los damnificados siguen en su propia tragedia; pero lo más triste es que ahora los medios de comunicación nos invaden con imágenes casi imposibles de mirar, pero mañana, seguiremos con nuestra vida y aquellas gentes quedaran en nuestro olvido.

2 comentarios:

  1. No hay palabras para definir el sufrimiento de esos niños, de esos padres, de la pobreza, de esos gritos al cielo..........

    Y yo me pregunto ¿existe un buen Dios?.

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  2. Pienso como tú Pilole. Tengo esa duda que nos corroe por saber si nuestros donativos llegan al lugar de la tragedia o se quedan ¡quién sabe en que manos! Cada gobierno de los países que envían ayuda deberían hacer un seguimiento para tener la certeza que llegan a destino y son distribuidos equitativamente.
    Sería un gesto de honestidad muy valorable. Ojalá lo hicieran

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