domingo, 13 de marzo de 2011

La huerta en mi terraza


Recuerdo cuando era pequeña, los alrededores de nuestro pueblo, era todo campo y huertas, de las que comian un montón de familia. Daba gusto pasear y ver aquellas tierras con los surcos hechos, esperando ser sembrados, trabajo arduo y dificil, pero sobre todo se recompensa con su sabor. El olor y sabor que tenían aquellos tomates, o fresas o cualquier fruta y lo más importante sin sustancias tóxicas, que las podias coger de la misma planta y comertela, aún sin lavarla...pero como todo en la vida, llegó el progreso y ...las gentes dejaron los campos para trabajar en la ciudad y poco a poco se fueron abandonando, nadie quiere campo, es más fácil llegar al super o tienda de barrio y comprarla, pero no es lo mismo, ni muchisimo menos, ahora compras un tomate y lo tienes que pelar para poder comerlo porque su piel está durisima y no hablemos del sabor, ¡no tienen!. Yo, comprobé todo ésto el año pasado, cuando planté en mi terraza, pimientos, tomates, fresas, naranjas y no os podeis imaginar que diferencia...¡Ecologia pura! éste año volveré a intentarlo de nuevo.








4 comentarios:

  1. Ainda sei apreciar e identificar um produto cultivado com trabalho e tudo ao natural. Não estou só nestes prazeres de vida. Ainda bem que aparecem temas como este. O mundo esta em transformação e no ano 2050 vão ser necessários cultivar mais 70% do planeta.
    No meu blogue tenho fotos do meu quintal onde cultivamos tudo com fertilizante natural. Da muito trabalho e com mais gastos, mas no final temos a grande dádiva da natureza. Aproveitamos também a agua da chuva para a rega.
    Desejo uma excelente semana.
    Beijo

    ResponderEliminar
  2. Tienes razón que el cultivo con fertilizantes naturales es mas caro, pero el producto final merece la pena, sobre todo en el sabor. Una buena semana también para tí, Un beso

    ResponderEliminar
  3. Tienes razón Pilole Yo vivo en una casa que tiene un pedazo de tierra donde mi esposo sembraba todo tipo de verduras y hortalizas, que recogíamos para el consumo nuestro y hacíamos partícipes a nuesros familiares y vecinos.
    Hace 10 años que falleció. Al principio seguí yo sembrando algunas cosas; pero mi edad ya no me permite hacerlo. el paso del tiempo es implacable y aunque por dento no se siente, por fuera dejó secuelas que no se pueden superar, por mucha voluntad que tengas.
    Tú, con tu "fragante" post, me lo recordaste y por un momento me paeció ver el esplendor de nuestra huerta, pequeña pero muy surtida.
    ¡ Si sabré yo de lo que publicas hoy en tu blog!
    Gracias, amiga por ese bello recuerdo.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Mira por donde te he hecho recordar viejos tiempos y a la vez agradables, de lo cual me alegro, Juliana. Un beso

    ResponderEliminar