martes, 28 de junio de 2011

Promesa



Ésto que os relato, es como un cuento y como tál, hay que comenzarlo. Erasé una vez...un indio llamado Kailash, casado y con siete hijas, el hombre, quería un varón...¡cosa natural, después de tantas niñas!...acudió a ver a un sacerdote, éste ni corto ni perezoso, le dijo que, "tendría un hijo, si no se lavaba"...él se lo creyó a pies juntillas y desterró de su vida ese liquido tan apreciado por todos los humanos, llamado agua, con lo cual, lleva treinta y siete años sin lavarse...¡que fatiguita, que diría mi hija con acento andalú!...¡Dios mio! ¿que será de esa criaturita, cuando se mueva un poquito del sitio y emanen sus efluvios corporales?...y mira que lo han intentado, imagino que tendrá locos, a su buena mujer y a esas lindas niñas...¡nada que no entra en razón, ¡como Don erre, que erre!...que no se baja de la burra. ¡Ahora, éste tendría que dar conmigo, que le saco un flete con una buena pastilla de jabon lagarto, que se le ven hasta las ideas!



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