martes, 12 de julio de 2011

Dulces vacaciones...













Cuando media España, está de vuelta, la otra mitad hace la maleta, para disfrutar sus vacaciones y dado que la mayoría de los españoles veranea con niños, el destino preferido es la playa. Hartos de trabajar durante todo el año, sueñan con unos días de descanso, lejos del trabajo, del cole, del reloj...y de todas esas cosas, que diariamente nos ponen frenéticos. LLegada al hotel o apartamento...¡organización! y ¡todos a la playa! pero no sin antes de coger los "bartulos", es decir...la sombrilla, colchoneta, cubos y palas, en algunos casos la bolsa de la comida, con sus correspondientes tarteras y sus filetitos empanados, la tortillita de patatas y demás...¡por fín llegamos a la arena...¿dónde colocamos la sombrilla? pregunta papá...¡aquí?...no, ahí, no, un poco mas cerca del agua responde mamá...¿aquí? vuelve a preguntar papá...no, no, un poquito más cerca, vuelve a responder mamá...¡mira que luego sube la marea y nos mojamos!, ¡no, que vá, falta mucho para que suba!..¡vale!...papá coloca por fín la sombrilla; mientras tanto los niños, ya han sacado de las bolsas todos los enseres, (que aquello parece un mercadill0)...¡niños, venid aquí, que os dé la crema!...papá coge a los niños y ¡hale! al agua...mamá, por fin se queda sola...coloca su toalla, extiende en su cuerpo la crema, para coger ese color morenito y cuando vuelva al pueblo le digan las amigas llenas de envidia...¡Pepita, que morenaza, estás guapisima!...y cuando ha terminado de nutrirse el cuerpo serrano y de tumbarse tranquilamente...¡zás!...el niño todo mojado y los pies llenos de miles de granos de arena, se tira encima de mamá...¡sin palabras!. Al cabo del rato...la marea comienza a subir...¡papá, corre que se nos mojan las cosas!...papá corre que te corre, cambia de sitio, despotricando...¡ya te lo dije, eres una cabezona!; la hora de comer y la deseada siesta...los niños no duermen y se quedan en el salón....¡Jo, dejame el mando!...¡no lo tengo yo, que voy a ver una pelicula!...¡MAMA.....gritos...vuelta a la playa, a ver si se desfogan y se rinden. Hora de la cena y salida a dar una vuelta tranquilamente....la calle principal, a tope de gente, llena de terrazas, mil tiendas de abalorios...el elefante y el cochecito sonando y el niño que quiere montarse...¡ea, arriba el niño! cuarenta minutos de pié, hasta que Manolito decida bajarse de dicho aparato...¡quiero un helado!...¡yo otro!...¡de fresa o de chocolate! dice el sufrido papá...por fin deciden...tres pasos más adelante, ¡la bolita del helado al suelo!...lloros...la camiseta hecha un cristo...la calle sigue intransitable...dice papá a mamá...¿nos sentamos a tomar una copita tranquilos? y dice mamá mirando el reloj...¡oh, tu estás loco! ¿sabes la hora que es?...mañana hay que levantarse pronto para ir a la playa tempranito, que si no nos quedamos sin sitio...¡Dios y nos quedan catorce días por delante!...dice papá...¡Por favor, me quiero ir a trabajar!....Ésto es a groso modo, un día cualquiera, en las vacaciones de un español cualquiera. El relato es un poco largo, pero la odisea lo requiere...como el guión...

3 comentarios:

  1. Me encanta cómo has descrito las vacaciones de cualquier familia con niños cómo la mía...a mi prontito me va a pasar todo eso ya que nos vamos unos diitas,Feliz verano..!!

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  2. El comentario anterior es mio soy Mª Angeles Martín perdón se me olvido ponerlo un beso.

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  3. Es todo tan real, como que lo he sufrido en mis propias carnes. Cuando estés en la playita, Mari Angeles, acuerdate, verás como es identico. Pásatelo bien y disfruta. Un beso.

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