jueves, 18 de octubre de 2012

Aniversario

Éste fin de semana en el Caserío de San Pedro de los Majarretes, se conmemora el cuatrocientos cincuenta años de la muerte de Juan de Sanabria conocido como San Pedro de los Majarretes. Llegada ésta fecha quien no recuerda a D. Angel, el cura, que llegó desde Torrejoncillo allá por el año 1965 y cuando puso el pié en nuestra campiña jamás se separó de ella...era "Su campiña". Para recordarle, que mejor que con sus palabras cuando hablaba de ella....


"Son las siete de un nuevo día de un mes de Julio. Abro una de las ventanas de mi casa que miran a Sierra Fría, al oeste. Siento que llega hasta mí el viento fresco de la mañana, cargado de olor a pinos e impregnado de un sabor que no sabría definir. Extiendo los brazos para recibir como algo mío a ésta Campiña, que se despierta un día más, cargada de sorpresas....¿Qué me enseñará hoy?...¿Qué me dirá desde sus montes?...¿Qué susurrará a mis oídos cuando busque la sombra de sus viejos castaños?...¿Con qué canción me recibirán sus fuentes escondidas, a pocos pasos de sus casas, muchas de ellas perdidas hace años para muchos ojos?

Quiero que contemples sus bosques de pinos desde Puertoroque a la Portilla de Jola, sonriendo a la vegetación que a un lado y otro dan escolta al macizo de piedra que nace a las espaldas de La Fontañera y se pierde en Aguas Claras....y así iba describiendo todos los rincones de ésta tierra nuestra. Gracias cura, porque seguro que allá donde te encuentres sólo tendrás ojos para Tu campiña.

5 comentarios:

  1. Un recuerdo cariñoso para este gran hombre y mejor persona.

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  2. ¡Claro que sí, Pedro, a éstas personas hay que tenerlas siempre en la memoria.

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  3. Gracias Pilole por ese recuerdo tan entrañable que haces a D. Angel, deberiamos recordar más a esas buenas personas que han estado en nuestro entorno durante tantos años. Un saludo

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  4. Cuando Don Ángel llego a la campiña, nosotros vivíamos en el Pino, mi madre era la maestra y Don Ángel fue acogido en nuestra casa, dónde muchos días comía y cenaba, como un miembro más de la familia, eso no quitaba que mi madre para él siempre fue Doña Pilar y nunca la apeó del tratamiento aunque se quisiesen como hermanos. Entre los muchos recuerdos a su lado, tengo muy presente los viajes a Torrejoncillo, su pueblo, y los baños en el pantano en el que él nos llevaba acuestas porque por ser muy pequeños, aún no sabíamos nadar, ansiábamos el momento de la sobremesa en la que recortaba las hostias consagradas y esos recortes, eran la golosina más deseada para nosotros;recuerdos cotidianos de una persona generosa, empática, buena, si quizás esa sea la palabra con la que mejor se le pueda calificar.

    DON ÁNGEL FUE UNA PERSONA BUENA.

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  5. Me alegro que cuentes tus recuerdos con D. Angel, seguro que cada uno tenemos uno especial de él. Ayudó a mucha gente cuando lo necesitaban, jamás te ponía una pega si le pedias algo y como tú bien dices, era una grandísima persona. Gracias, Alguien.

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