sábado, 15 de abril de 2017

Cristo Crucificado

En ésta tarde, Cristo Crucificado vine a rogarte por mi carne enferma pero al verte mis ojos van y vienen de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza...¿Como quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados?        ¿Como puedo mostrarte mis manos vacias, cuando las tuyas están llenas de heridas?              Ahora ya no me acuerdo de nada, huyeron de mis dolencias.                                                         El ímpetu del ruego que traía, se me ahoga en la boca pedigüeña y sólo pido, no pedirte nada.        Estar aquí junto a tu imagen muerta e ir aprendiendo que el dolor es sólo la llave Santa de tu Santa Puerta. Gabriela Mistral

No hay comentarios:

Publicar un comentario